MUDEZ

Cerré las puertas de mi boca sin saliva
el agua ya no cubría el mar y si
en alguna ocasión la palabra fue importante
ahora es un ente microscópico sin pronunciarse.

Lagrimales secos como
piel mudada de ofidios
y mi dolorosa mente no puede sanar
ni cuerpo vaciarse más
ante tanto daño en Gaza.

EL TILO (INVIERNO DE SENTIMIENTOS)

Ahora lo puedo decir:
no eres el tilo con el que soñé:
cayeron tus miles de hojas
como cortinas deshilachadas
por la contaminación del humo.
Cada hoja caída, amarilla
fue un deseo mío, un anhelo
pero ya no quedan,
estoy sin anhelos,
te desnudaste ante la vida
con mil temblores por el viento
yermo apareces, tronco loco de soledad.
Viejo tilo, nos alejamos de ti,
ningún brote quiere estar cerca
yo menos todavía
por todas las broncas
de tus hojas insultantes
caídas sobre mí cual tormenta inesperada.
Cuántas veces deseé que un rayo
te atravesara, así de golpe
y ver la calma prometida,
mas nada ocurrió,
ahora tú sin hojas
y yo sin sombra…

LA CASA DE NAIPES

Aposté,
aposté por el hombre equivocado
en mi cándida inocencia.
Me dejé embaucar
por una sonrisa simpática,
por una cara guapa
por unas bromas
que me hacían reír.

Con los años crecieron las sombras
de su genio, del mío, tal vez,
se acumularon promesas incumplidas
crecieron oposiciones mentales
y ante todo siempre el dinero retenido,
no sé bien para qué
porque engorda lo estático
y vida sin movimiento no es vida.

Aposté con cándida inocencia
ganando amargo conocimiento
hasta saltar a la desconocida libertad.
Nunca importó lo que perdí en mi caminar
lo sé ahora,
cuando el aprendizaje es tesoro
que ningún ladrón puede robar.