ANSIEDAD

Respiró hondo mientras miraba a los tejados que formaban una masa cuadriculada hasta el horizonte. A veces pensaba en dejarse caer al vacío, pero nunca tenía el valor suficiente. De pronto escuchó la risa alegre de la vecina del último piso. De puro aburrimiento abrió los oídos para enterarse del motivo de tal contento.

-¡Qué cosas me dices! -rió de nuevo la mujer. -El lunes se va, tendré más tiempo para ti.

Era evidente que hablaba por teléfono. ¿Quién se iba el lunes? Le comenzó a picar la curiosidad. Parecía que volvía a la vida, se olvidaba de su pesimismo por estar en paro, por tener que cuidar de la casa hasta que volviese Lily del trabajo, no le gustaba beber, no fumaba, solo estaba ansioso día tras día hasta la desesperación.

Un mórbido sentimiento despertó las ganas de encontrarse con la vecina en cuestión. ¿Se la pegaba al marido? Ese pensamiento cruzaba como un rayo a su fatigosa mente. Bajó despacio las escaleras. Nunca se había fijado en la mujer, sabía que era de buen ver, como su Lily, quien iba limpiando casas. Trazó un plan de espionaje, necesitaba saber qué y quien era esa mujer. Husmeaba por los últimos pisos y el tejado, volvió a escucharla reír, y esa risa le llamaba mucho la atención, pero no sacó nada en claro. Eso sí, cuando ella salía de casa, él intentaba seguirla. Le parecía atractiva.

No había nada sospechoso en las salidas de la vecina. No pudo saber si alguien subía a su piso y pronto se cansó de jugar a detective. Entró en casa. Puso la lavadora y de entre la ropa blanca se había enganchado un tanga color rosa desconocido para él. ¿Lily? Si ella no usaba esas cosas…

 

TORMENTO

Enterradas mis carnes

bajo el peso de tu silueta

escarbas en mí y yo inerte

ansiando que el mundo se eclipse

con el roce de tus labios

en ese mi cuello abandonado.

 

También yo quiero penetrarte

de una manera sutil, sin que te des cuenta

y poseerte para mil años

comprimidos en un solo momento

como una píldora endulzada

que pasa por el túnel de mi garganta.

 

Tu cuerpo incluye el mío

mi identidad está en tu mundo

con sentidos que no piensan en otras épocas

el presente se introduce en mi boca

se asienta en el mar de mis anhelos

y tú, tú en mí, memoria palpable

de la esfera que no tiene salida:

estalla sin más.

TUS OJOS EN UNA TAZA DE CAFÉ

Tus ojos me hablan

tu boca me mira

y no sé si eres solo un pensamiento

que rompe el muro de mi imaginación.

 

Hace siglos que rondas por mi cabeza

me invades como un ejército

vences mis voluntades musculadas

me absorbes desde el fondo de una taza de café

no sé si solo eres un pensamiento.

 

El deseo de penetrar en tu mundo

que imagino en el poso del café

en la forma que opta su insignificancia

mientras la terraza se llena de gente

y tu mirada se dispersa.

 

No sé si mi pensamiento

es un mundo inconfesable

mientras que el camarero retira

la taza en cuyo fondo yo te soñaba.

ESPERANZA

Él esperaba sentado en uno de los asientos de la sala llena de gente con a saber qué historias angustiosas de cada cual. Había venido con ella en la ambulancia, se la habían llevado corriendo al quirófano dado la gravedad de su estado. Tirarse desde un cuarto piso significaba una muerte segura, pensaba él cuando la empujó. Llamó al 112 para protegerse, dejó la comida sobre el fogón pequeño como coartada. Desde hacía dos horas recorría nervioso el largo pasillo arriba y abajo, hasta que se obligó a sentarse. Aguardaba impaciente el informe médico con la esperanza de ver la cara apenada del cirujano.

El doctor, todavía vestido de verde, le llamó con una amplia sonrisa:

-Prepare champán, la vida de su señora no corre peligro aunque nunca va a ser la misma de antes. Hemos tenido suerte, le doy la enhorabuena. Acompáñeme, ya está en planta cuatro.

Ella parecía estar todavía bajo los efectos de la anestesia. Pero su cara era otra. Se parecía, sin embargo había cambiado. Al mirarla sin reconocerla del todo, el cirujano dijo que habían tenido que hacerle una cirugía plástica facial de recompensación por lo destrozado que había tenido el rostro.

Desde el umbral de la habitación un desconocido le invitó a seguirle para un interrogatorio.