CZARDA

 

 

Hacía llorar su violín en las muchas esquinas de la ciudad, tocaba una y mil veces la czarda para reunir suficientes monedas y poder vivir aunque fuese pobremente. La policía no se cansaba de hacerle cambiar de sitio y un día lo encontraron acuchillado. Le habían robado la vida y el violín.

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