LA MALTRATADA

Sentada en un banco frente a la lápida sencilla, la viuda no pudo evitar hablar con aquel ser colocado allí entre frías paredes de ladrillo rojo recubierto de enlucida blanca. Sabía de memoria las medidas del nicho y descargaba sus sinsabores en voz baja pero contundente:

―Allí yaces ahora, en un espacio de dos coma veinte por cero coma sesenta por cero coma sesenta metros, mudo como un libro sin letras. ¡Cuánto me hiciste sufrir! ¿Y todo eso para qué? ¡Para acabar entre estas paredes y la caja de madera! ¡Años de machacarme por eso, por lo otro, por mi manera de ser! Yo encerrada en casa con los chicos… ¡nunca me llevaste a ningún sitio! ¡Ahora estás tú en ningún sitio!

Murmuraba, a veces hablaba fuerte, gesticulaba y se pasaba la tarde allí, sentada en un banco frente a la lápida sencilla hasta que cada día allá a las ocho le tocaban el hombro:

―Señora, vamos a cerrar el cementerio.

Y se marcha a casa vestida de soledad con un sentimiento extraño. No había podido alegrarse por la muerte de su maltratador, ni se sentía liberada, ahora que lo estaba…

One thought on “LA MALTRATADA

  1. Ernesto Capuani 8 enero, 2017 / 9:01 am

    Buenos días. Hace dos o tres años escribí un poemario titulado “No más lágrimas” al que le dieron un premio de poesía. En Toledo tenemos un refrán: “Hay veces que la muerte de unos es la resurrección de otros”. Un saludo.

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