TRES, SEIS, NUEVE

Cansada de las sábanas

del tres, seis y nueve

recorro aquella manguera amarilla

alimento de geranios

dedos torpes de edad avanzada

hacen olvidarme del veinticuatro treinta

cuando bailaban en la calle sin música

con los pelos sujetos a una cinta con topos

las balas gorgojeadas nunca alcanzaron

el valor de su peso

era hora de preparar la cena

el ciento cuarenta y seis nunca salió premiado

y la vida fluyó sin más aspavientos

hacia la última morada

donde trozos de cristal brillaban como estrellas

 

Dijeron que fue un accidente

LA SUERTE DE LOS TIEMPOS

 

*Observo que el profesor intenta conquistar a la alumna más guapa.

*El mismo momento cien años atrás refleja a un soldado raso sufriendo entre compañeros agonizantes que yacen junto a él en la trinchera, siente el vacio de su estómago y el miedo a caer sobre el campo de honor si levanta la cabeza.

*El profesor reparte cuando puede besos suculentos, desea provocar orgasmos.

*El soldado escribe a su madre y hermanos, pide un paquete con comestibles.

*El profesor posa su mirada buscona sobre la melena rubia y percibe al mismo tiempo que los bien formados pechos de la alumna suben y bajan a ritmo de respiración. Solo han pasado cien años desde la carta del soldado.

*El soldado acababa de ser llevado al hospital militar. Para él ya había llegado la paz del mundo con tres balas, dos en el bajo vientre y otra en el muslo. Había escrito una carta a su madre sujeta entre sus dedos helados.

*El profesor buscó el preservativo en uno de sus bolsillos. La ansiedad de llevar a cabo el acto soñado no le dejaba encontrar la goma preciada.

*Ochenta años antes y delante del enorme hoyo excavado en la tierra negra el comandante dudó un momento si debería matar primero a los bebés judíos o sus madres, optó por los bebés. Hubiese sido mejor que el esperma hubiese acabada en cualquier goma profiláctica. Minutos después cayeron las madres que se volvieron histéricas ante el horror visual.

*Hiroshima no hacía presagiar el turismo en masas disfrutando de carne humana barata. Un occidental comentó en una entrevista televisada vestido con un taparrabos en una playa asiática que una niña virgen se conseguía al precio de una salchicha de Frankfurt.

¿Quo vadis, hombre terrícola, en la suerte de tus tiempos?

ES NATURAL

 

La fina cortina de lluvia

sobre el rio agranda el mundo

la humedad abarca el universo:

cabe en las huellas dactilares,

fermenta siglos y

la humanidad no es más que espuma

en constante ebullición.

 

Estás mirándome

voy hacia ti entre nieblas

sentimientos fabricados

bajo las estrellas del consuelo

engaños invaden el terreno

la ceguera no es un regalo.

 

Nuestros caminos nos separan

en lógica bifurcación

donde álamos y abetos no conviven.

El entendimiento es un muro

de dos lados, la hiedra lo escala

feroz alimaña que lía verde

mi boca ha perdido el color del alfabeto.