TRES, SEIS, NUEVE

Cansada de las sábanas

del tres, seis y nueve

recorro aquella manguera amarilla

alimento de geranios

dedos torpes de edad avanzada

hacen olvidarme del veinticuatro treinta

cuando bailaban en la calle sin música

con los pelos sujetos a una cinta con topos

las balas gorgojeadas nunca alcanzaron

el valor de su peso

era hora de preparar la cena

el ciento cuarenta y seis nunca salió premiado

y la vida fluyó sin más aspavientos

hacia la última morada

donde trozos de cristal brillaban como estrellas

 

Dijeron que fue un accidente

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