OFIDIO

 

No tan guapa como una cobra

pero furtiva sin ruido entrase en mí

sin pedir permiso ni dar explicaciones

y de pronto lo que creí de lejano planeta

tomó forma de piedra preciosa

impidiendo mi oxigenación celular.

Yo, tan flexible y adaptable acepté

una puerta tirada a las narices

lo que hace nada era vida para mí,

tu castigo fue inmovilizarme y me obligas

a luchar contra un enemigo desconocido

cuyo nombre se parece a la condrocalcinosis

o serpiente venenosa sin manzana.

 

Me hablaron de mil remedios

para que te marcharas al infierno

unos dejaron perfume de azufre,

convirtieron la lengua en mudez

tras la ingesta de ajo crudo

otros de agua de mar

pero yo sabía que los ofidios

también dominan océanos profundos

no me puedo fiar de ti,

no soy Eva, además  mi Adán está en las nubes

agacho la cabeza y preparo mi venganza con

Dimetil Sulfóxido, llamémoslo DMSO

ESE CIPRÉS

Ese ciprés en medio del sofocante calor,

entre piedras color tierra

señalando fuentes donde brotan gotas de sabiduría

refrescan labios con ansias de hablar

sobre amor, belleza, y amistad

 

y luego la realidad tuya

que no eres ciprés, ni fuente, ni piedra color tierra

tus labios pronuncian imágenes del cerebro

fantasías de arco iris, deseos falaces escondidos

sobre tejidos delicados sin bordar

solo sueñas una y otra y muchas veces…

 

los cipreses esperan las paciencias

piedras color tierra aguardan sin prisas

de las fuentes caen rezos

refrescan los pecados del maldecir

¿amor? ¿belleza dónde, si no tienes ojos?

amistad sin oídos no fomenta amigos

 

Oh, cipreses, dedos del destino fúnebre

entre piedras de reconocimiento

perecederos recuerdos

grabados en suelos fértiles

de algo que perdió su importancia en el tiempo.

UNA GOTA

Una

gota busca refugio

no sirve cualquier lugar

quiere pasar desapercibida

esconderse resbalando

no hay estanque, ni rio, ni mar

solo cristal incoloro

corre para abajo

a veces dubitativa

no se conforma, piensa

con su cerebro transparente

el viento la eleva en diagonal

cae por inercia en vertical

cuando quiere andar derecha

sin pies ni cabeza, es gota esférica

¿ acaso rueda?

 

Su refugio es el universo

óvalo, llano, inmenso

cabe dentro de sí

alberga infinitas formas

se eleva, se hunde, se cae

y de nuevo es gota, una, tres, todas

discutid si queréis, pero en esa gota

cabemos todos

SORIA ME SORPRENDE

 

Soria me sorprende

no solo Monte Valosadero,

su Ermita y Monasterio

piedras alzadas

erigidas entre el verde

como tu mirada

 

Soria me sorprende

tenía que estar prevenida

también tú me sorprendes

sin piedras alzadas

tus iras esculpidas en el cerebro

monumentos inamovibles

aparecen de pronto

durante instantes sin avisar

 

no ayuda comer chocolate

ni pillar calmantes mentales

disparas sables francos sin adornos

como salmos que nadie escucha

sí, sí, Soria me sorprende

cuando la vida se hace marco

ya negro, ya dorado, con hojas verdes

pero tú no percibes la vida

ni posas tu vista sobre Soria como yo.

MALEVOLENCIA

 

 

Una redecilla de fibra óptica cubre su cerebro

no tarda en anudar recuerdos y sospechas

teje pensamientos vengativos

colores oscuros modelan la grasa marrón

de la que saca su fuerza sobre la lengua falaz

escupe palabras fétidas

que resbalan por la columna salomónica

 

recovecos se abren entre cuerdas diagonales

forman un dibujo perfecto para

adornar el infierno engañoso de su mente

una celestina atrae parejas inimaginables

inventadas entre nubes y puestas en escena

el rugido de su enfado se pierde

entre las notas de U2 y su

                                       ordinary love.

ANATOMÍA ES DESTINO (Sigmund Freud)

 

Piel negra, sangre roja

arena fina, dunas esculturales

dedos erigidos hacia el cielo, palmeras

dominación blanca marfil

vaginas sonrosadas entre muslos negros

abundante esperma blanca derramada

ojos azules desprecian, se creen acerados sables

miradas dolorosas bajo párpados oscuros

dentaduras potentes sin victoria

contra bocas melladas

 

Oro, diamantes, esmeraldas

nada salva las pieles oscuras

ínfimas venganzas apagadas

África llora sus hijos

llenan mares sin ser descubiertos

no hay arcos para vírgenes

bóvedas no devuelven cánticos

 

Piel blanca, sangre roja

jugo vital mezclado sin subastar

no hay oro suficiente para equilibrar

la balanza hace siglos se inclinó

neutraliza sin favores

el siroco siquiera barre injusticias ¿humanitas? ¿divisiones?

 

Se nos escapó el sentido del humor

dimos la bienvenida a los reproches

el vocabulario menguó

solo quedaron cuatro palabras

que impregnaban las paredes

cual posters de juventud perdida

bizarras expresiones posmodernas

trituradas que llegan a aburrir

 

Las risas conchabadas

ya no ocupan mesa y mantel

buscamos por debajo las migajas

entre polvos grisáceos

ninguna pipeta dorada asoma

como esperanza olvidada

tú fumas y yo suspiro

entre anillos de humo

 

Mejor coger la llave para cerrar

y dejar nuestro mundo atrás

donde no hayan articulaciones a enmendar,

no hay antiinflamatorios

para los sinsabores

ya los jarrones solo contienen flores secas.

 

MIL LUMINARIAS

De nuevo ese ruido

el brillo de mil luminarias

bolsillos y estómagos vacios

entre el gentío bien alimentado

con caras coronadas de bisoñé

melodías infantiles invadiendo calles

 

felicidad forzada entre cierzos estrellados

ese niño harapiento mirando luces

alimentado con deseos fugaces

su sonrisa borra malos pensamientos

en su pesebre no hay galletas

 

el ruido viene de fuera

el cielo brilla esperanzado

y San Nicolás perdió su bota

llena de golosinas olvidadas

ese niño que no llegó

desde la otra orilla del mar

 

bombillas de colores

promesas de partitura

para violines escondidos

y el hambre tras ojos oscuros

no saben de Navidad

MADRUGADAS

 

Salió a toque de despertador. Entró refugiada al albornoz de invierno sintiendo de inmediato un calorcillo agradable que hizo desaparecer el enfado por el cruel despertar de su profundo sueño. Desde hacía unas semanas ocurría a diario, programaba al reloj de la mesita de noche para las seis menos diez. Era la temporada de las noches más largas lo que favoreció no ser delatada y no tener que vestirse para salir a la calle.

Nadie solía deambular por aquellas calles desiertas. Iba preparada con las dos raciones,  calmosa con aplomada seguridad recorrió el trayecto corto y enfocaba su vista bajo los coches aparcados a ambos lados de la calzada. Esta vez no detectó el brillo de cuatro ojitos junto a alguna rueda. Giró a la izquierda para adentrarse en un corto recorrido oscuro donde solo vivían cinco familias. Se paró enfrente de aquel patio escondido tras una fea tapia alta, hecha con ladrillos rojizos y desiguales. Una higuera añeja se erigía orgullosa encima del muro que le daba un agradable toque verde a la calle y que en aquel momento estaba tan dormida como ella hacía pocos instantes.

Sus zapatillas no emitieron ningún eco sobre el suelo y se paró justo enfrente de un hueco a ras de suelo donde apenas cabía el puño de un hombre fornido. Detectó con satisfacción que el contenido ya consumido de aquel cacharrito de aluminio flexible y lo volvió a llenar con lo que llevaba preparado. Alzó la vista y vio con sorpresa los cuatro ojitos observándola desde lo alto del muro y cómo corrieron de un lado a otro hasta desaparecer. Se alejó lo suficiente para comprobar tras pocos minutos que hincaron golosas sus dientes en el paté para gatos. Éstos, aunque callejeros, no iban a ser abandonados a su suerte. Nunca les faltaría un poco de piedad en forma de paté.

 

CRISTALES ROTOS EN SUELOS SOLUBLES

 

 

Busco quién me venda tiempo

quien estire el cordón de plata brillante

ante el muro caído a mis pies

percibo que se acorta el recorrido

necesito más cuerdas inmateriales

sujeción en rocas escabrosas

no me preguntes porqué

mi secreto se esconde tras grandes ojos

curvadas letras con faltas tienen imán

cosen los signos del libro de la vida ya sin anhelos

 

quiero volver a ver el sol camuflado entre llamas

poder apartar los escombros

no ver esos cadáveres encogidos

con gestos de gritar su último deseo

tapan el suelo cuarteado en rombos desiguales

lleno de hojas curvas de árboles sin vida

 

busco reunir elementos para soldar

el tiempo perdido entre cenizas.