MADRUGADAS

 

Salió a toque de despertador. Entró refugiada al albornoz de invierno sintiendo de inmediato un calorcillo agradable que hizo desaparecer el enfado por el cruel despertar de su profundo sueño. Desde hacía unas semanas ocurría a diario, programaba al reloj de la mesita de noche para las seis menos diez. Era la temporada de las noches más largas lo que favoreció no ser delatada y no tener que vestirse para salir a la calle.

Nadie solía deambular por aquellas calles desiertas. Iba preparada con las dos raciones,  calmosa con aplomada seguridad recorrió el trayecto corto y enfocaba su vista bajo los coches aparcados a ambos lados de la calzada. Esta vez no detectó el brillo de cuatro ojitos junto a alguna rueda. Giró a la izquierda para adentrarse en un corto recorrido oscuro donde solo vivían cinco familias. Se paró enfrente de aquel patio escondido tras una fea tapia alta, hecha con ladrillos rojizos y desiguales. Una higuera añeja se erigía orgullosa encima del muro que le daba un agradable toque verde a la calle y que en aquel momento estaba tan dormida como ella hacía pocos instantes.

Sus zapatillas no emitieron ningún eco sobre el suelo y se paró justo enfrente de un hueco a ras de suelo donde apenas cabía el puño de un hombre fornido. Detectó con satisfacción que el contenido ya consumido de aquel cacharrito de aluminio flexible y lo volvió a llenar con lo que llevaba preparado. Alzó la vista y vio con sorpresa los cuatro ojitos observándola desde lo alto del muro y cómo corrieron de un lado a otro hasta desaparecer. Se alejó lo suficiente para comprobar tras pocos minutos que hincaron golosas sus dientes en el paté para gatos. Éstos, aunque callejeros, no iban a ser abandonados a su suerte. Nunca les faltaría un poco de piedad en forma de paté.

 

CRISTALES ROTOS EN SUELOS SOLUBLES

 

 

Busco quién me venda tiempo

quien estire el cordón de plata brillante

ante el muro caído a mis pies

percibo que se acorta el recorrido

necesito más cuerdas inmateriales

sujeción en rocas escabrosas

no me preguntes porqué

mi secreto se esconde tras grandes ojos

curvadas letras con faltas tienen imán

cosen los signos del libro de la vida ya sin anhelos

 

quiero volver a ver el sol camuflado entre llamas

poder apartar los escombros

no ver esos cadáveres encogidos

con gestos de gritar su último deseo

tapan el suelo cuarteado en rombos desiguales

lleno de hojas curvas de árboles sin vida

 

busco reunir elementos para soldar

el tiempo perdido entre cenizas.

EL CÓNDOR VUELA

No sabía de colores

siquiera de texturas

solo distinguía lo agradable

de lo contrario

volaba por la vida sobre sensaciones

se daba duchas de árboles

sus alas flexibles surcaron

caminos imposibles

escalaron rocosas sendas

y bajaron por profundidades

solo comparables a cerebros complejos

hasta encontrar la fórmula de la felicidad

la susurró a los oídos del águila

que desde entonces vuela alto

como su hermano, el cóndor

dibujan ochos en el cielo

pero los humanos no les entienden.

 

CARCASA AÑEJA

 

Esa carcasa envejecida

ese contenido revuelto y anudado

esos caminos sobre pesadillas

no le dejan calcular

vierte toda expresión buscando hábitat

trenza y retuerce sobre su irrealidad

y ve imágenes para amenazar

grita su debilidad sin vitaminas

sobre una senda  inexistente

encuentra figuras divagando

echa su fuerza inexistente sobre campo estéril

su mente es desierto salpicado

asoma el saguaro repetido

daña su inmediatez

y no sabe lo que quiere

fuera de un pasado añorado

lejano, tan lejano

invisible su presente, inadmisible

insuficiente

¿hasta cuando?

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OQUEDADES

img-20180512-wa0004Cuando en esa mente desentonan

cuerdas vocales con irrealidades

cuando la persecución  mental es loca realidad

la lengua se desatasca y escupe

múltiplo de mal anidado en hígados añejos

proyectiles sin rumbo previsto

destrozan deseos armónicos

y cavan honduras en la arena

que olas atrevidas tragan sin pudor.

 

Antes negro que catalán repetía

escondía sinsabores en úlceras incurables

costillas rotas como llaves a castillos

aires espesos sobre rosaledas ausentes

y soledades envueltas en gasas estériles

evitaba sentidos, evitaba contactos

tanto evitar desentonaba esa mente

ya solo proliferaba locas realidades

fantasías de fabricación propia

sin pasar por caja.

ANTES

 

Antes, mucho antes tricotaba

que si para el niño, si para la niña

ahora voy a la playa muy de mañana

para ver despertar la mar

¿los peces duermen? preguntaron

lo quise comprobar

pero no cogí el esnórquel

y me dormí en la roca sin ver los peces

 

antes, mucho antes veía  hebras

ahora una red de surcos cubre mi cara

en forma cuadricular

después se volvió gris la visión

ellos habían crecido, nada preguntaron ya

y mi mundo se ha comprimido en una laja,

ni sé si tiene color

pero sueño con peces que duermen

con prendas tricotadas

y un cacho de hierbas aromáticas

que cubran mis recuerdos.

La avenida del olvido

Lenta voy por la avenida del olvido

no recuerdo el comienzo

ni el trayecto

sobre el asfalto busco huellas

los adoquines desaparecieron

eran bonitos y entre ellos la hierba

esos hilos verdes como señales a lápiz

creo que no me llamo Gretel

no me suena

pero sé que antes había alguien a mi lado

eso era mucho antes

cuando la nieve cubría mi alma

o eso pensaba

tampoco recuerdo lo que vino después

si fue el baile de salón

o los tacones lejanos

los que me hicieron soñar

seguro que alguien llamado Elvis

me hacía mover las caderas

ahora están rotas

y mis zapatos son deportivos

por comodidad

y tú siempre ausente

como yo, ausente y distante

llena de mil miedos a señales

que da la vida cuando se acaba

mientras sigo por esa maldita avenida del olvido.

EL MUNDO Y TÚ

 

EL MUNDO Y TÚ

 

Otro comienzo con letras revueltas

la duda del cambio

los pasos en zigzag para esquivar

el destino juega sin compas

huyes en horizontales correrías

te escondes en tu cerebro

mas sus ondas duelen

no dan acomodo ni durmiendo

al final la mesa, siempre la mesa

papel inventando platos

comida pintada a lápiz

y tu estómago vacío mientras

el miedo abre ojos, no mira ráfagas

nadie gana la guerra

eso lo sabes, pero huyes

para llegar a ningún destino

fuera de tu órbita

 

Tu tren no tiene regreso

traspasa distancias impuestas

pero tú siempre estarás en el mismo lugar

aunque cambie el año su número

eres ficción inventada

CAMPOS DE JAÉN

Tiemblan las hojas sujetas a  ramas flexibles

como tu juventud verde plata

mientras mis ojos

buscan razones para un cuerpo cansado

preguntan

si el precio de la vida es consecuente

la hilera de olivos abronca confuso

y se estremece con el cimbreo

sonidos acompasados suenan dulces

cantando siuuu, siuuu, siuuu

la belleza es campo visual del pestañeo

afloran sentimientos como sinfonías

mas la tarde declina

y la noche promete soñar

la luna impide que se alineen los elementos

durante el cuarto menguante

y siguen temblando las hojas

sujetas a ramas flexibles

el espectáculo ya solo necesita del viento

como director de la orquesta

oh campos de Jaén,

ventiscas quieras para llenar

tu mundo verde plata.